Barotrauma en los peces: por qué pasa y cómo soltarlos
Qué es el barotrauma al subir un pez de profundidad, por qué afecta más a unas especies y cómo soltarlo bien con dispositivos descensores.
Subes un pez desde el fondo, lo tienes arriba con los ojos saltones, el vientre hinchado y algo asomando por la boca, y al soltarlo… flota de lado y no se hunde. Eso es barotrauma: el daño por descompresión que sufre un pez al ascender rápido desde cierta profundidad. Es una de las grandes causas de que una suelta bienintencionada acabe en un pez muerto, y depende muchísimo de la especie y de cómo lo manejes. Esta guía explica por qué ocurre (con la física y la fisiología detrás), a qué peces afecta más, y —lo que importa— cómo soltarlos bien para que sobrevivan, con la práctica basada en evidencia por delante.
En 30 segundos
Al subir rápido desde el fondo, el gas de la vejiga natatoria se expande (ley de Boyle) y daña al pez: es el barotrauma. Afecta mucho más a los peces fisoclistos (muchos marinos y de profundidad: mero, dentón, pargo) que a los fisóstomos (carpa, trucha, siluro), que pueden expulsar gas antes. Cómo soltarlo bien: minimiza pelea, aire y manipulación (manos mojadas), y recomprímelo devolviéndolo al fondo —los dispositivos descensores son la práctica preferida por la evidencia—. NO empujes la vejiga ni «eso que asoma» hacia dentro. El venteo (fizzing) es controvertido: solo con formación.
1. Qué es el barotrauma
El barotrauma es el conjunto de lesiones que sufre un pez por el cambio brusco de presión al ser subido desde profundidad hasta la superficie. A medida que asciende, la presión del agua cae y los gases de su cuerpo —sobre todo los de la vejiga natatoria— se expanden. Ese gas en expansión puede hinchar el abdomen, empujar órganos, forzar el estómago hacia fuera por la boca, saltar los ojos (exoftalmia) y provocar daños internos. Un pez con barotrauma severo, aunque parezca vivo, muchas veces no puede volver a hundirse por sí mismo y muere en superficie o es presa fácil si lo sueltas sin más.
La buena noticia, y el motivo de este artículo: muchos de esos peces se pueden salvar si actúas rápido y bien. La clave está en entender por qué pasa para hacer lo correcto.
2. Por qué ocurre: Boyle y la vejiga
La física es sencilla y es la misma ley de Boyle que rige cualquier gas: a menor presión, mayor volumen. El gas de la vejiga natatoria que ocupaba un volumen pequeño a la presión del fondo se sobreexpande al subir, hasta poder romper la vejiga, comprimir órganos o provocar embolias y, en casos graves, una «descompresión catastrófica» (Rummer & Bennett, 2005; Brown et al., 2014) [ciencia establecida]. Un detalle contraintuitivo de la propia ley de Boyle: el mayor cambio relativo de volumen ocurre en los últimos metros, cerca de la superficie —pasar de 2 a 1 atmósfera dobla el volumen del gas—, así que los metros finales del ascenso son los más dañinos.
Aquí entra la fisiología de la vejiga —que desarrollamos en el pilar de la presión— y su distinción clave: los peces fisóstomos tienen un conducto que comunica la vejiga con el esófago y pueden expulsar gas («eructar») relativamente rápido, así que amortiguan parte del cambio; los fisoclistos no tienen ese conducto y regulan el gas por vía sanguínea, un proceso demasiado lento para un ascenso de pesca, por lo que sufren un barotrauma mucho más severo (Brown et al., 2014) [ciencia establecida]. (Aquí, a diferencia del color del señuelo, el eje de la vejiga sí es el que manda.)
No es mala suerte: es física. El gas de la vejiga se expande al subir, y el pez que no puede expulsarlo a tiempo paga el precio. Por eso la solución pasa por devolverle la presión: recomprimir.
3. Dulce vs salada: a quién afecta más
La consecuencia práctica de lo anterior es que el barotrauma no golpea igual a todos [evidencia indirecta]:
- Muchos peces de agua dulce son fisóstomos —carpa, trucha, siluro, ciprínidos en general— y además se suelen pescar a poca profundidad, así que el barotrauma es menos frecuente y menos grave. No es que sean inmunes, pero el riesgo típico es bajo.
- Muchos peces marinos y de fondo son fisoclistos —mero, dentón, pargo, breca, gallineta y compañía— y viven o se capturan a profundidad, la combinación que produce el barotrauma grave. Aquí es donde soltar bien se vuelve crítico.
Por eso este tema es, sobre todo, de pesca de fondo y de embarcación en el mar (ver pesca desde barco): es ahí donde subirás peces de las cotas y las especies que sufren descompresión.
4. Profundidad y temperatura
Dos factores agravan el cuadro, y conviene manejarlos con criterio y sin cifras de corte como si fueran ley —el umbral real varía por especie y contexto—:
- Profundidad. Cuanto más honda sea la captura, más severos son el barotrauma y la mortalidad tras la suelta, como se ha medido en peces de fondo (Jarvis & Lowe, 2008) [evidencia]. A partir de ciertas cotas el daño es casi seguro; por debajo, mucho menor. Dónde está ese límite depende de la especie, así que trátalo como un gradiente, no como un número mágico.
- Temperatura. El agua caliente en superficie añade estrés y reduce el oxígeno disponible justo cuando el pez más lo necesita, y la temperatura es un factor clave de la supervivencia en captura y suelta: las altas la empeoran (Gale et al., 2011) [evidencia]. En verano, todo el proceso hay que hacerlo aún más rápido. Cruza esto con la temperatura del agua.
5. Señales: qué mirar
Reconocer el barotrauma en segundos te permite actuar. Signos habituales —descritos en la literatura, incluida la exoftalmia (Rogers et al., 2011) y el cuadro general de sobreexpansión (Brown et al., 2014)— [ciencia establecida]:
- Ojos saltones o abombados (exoftalmia).
- Vientre hinchado y tenso.
- Estómago evertido asomando por la boca (a menudo se confunde con «la vejiga» o «las tripas»).
- Escamas erizadas, burbujas bajo la piel o sangre en branquias/boca en casos severos.
- Flotabilidad perdida: al devolverlo, no puede hundirse y queda de lado en superficie. Esta es la señal de que necesita ayuda sí o sí.
6. Cómo soltarlo bien
El principio que resuelve casi todo: devolverle la presión cuanto antes, es decir, recomprimir el pez llevándolo de vuelta a profundidad para que el gas se recomprima y pueda recuperarse. La práctica preferida por la evidencia son los dispositivos descensores: la liberación en profundidad mejora de forma consistente la supervivencia frente a soltar en superficie (Hochhalter & Reed, 2011; Drumhiller et al., 2014) [evidencia, respaldo consistente]:
- Dispositivo descensor / de recompresión. Es un artilugio (pinza invertida, jaula o peso lastrado) que sujeta al pez y lo baja de vuelta a la profundidad de captura (o cercana), donde el gas se recomprime y el pez suele soltarse y nadar. Es rápido, poco invasivo y con buen respaldo de supervivencia. Se ha convertido en la recomendación estándar en muchas pesquerías.
- Rapidez ante todo. Cuanto menos tiempo pase el pez en superficie y al aire, mejor. Ten el descensor listo antes de subir peces de fondo.
- Minimiza la pelea. Un combate largo agota al pez y suma estrés al barotrauma; sube con decisión (aquí un freno bien ajustado ayuda).
- Manos mojadas y manejo mínimo. Moja las manos, no toques las branquias, sostén el pez en horizontal y evita el suelo de la cubierta. Cuanto menos lo manipules, mejor.
- Recompresión también sin aparato. Si no llevas descensor, se puede improvisar con un anzuelo invertido lastrado o similar; lo importante es el principio: bajarlo, no dejarlo flotando.
7. Qué NO hacer
- No empujes «lo que asoma» de vuelta. Eso que sale por la boca suele ser el estómago evertido, no la vejiga; es un síntoma de la sobreexpansión de gas, no la causa, y reintroducirlo no corrige la vejiga ni la flotabilidad —la solución con respaldo es recomprimir— (Brown et al., 2014; Hochhalter & Reed, 2011) [evidencia].
- No pinches la vejiga a lo loco. El venteo o fizzing (pinchar para liberar gas) es controvertido: un meta-análisis no halló un beneficio general de supervivencia (Wilde, 2009), aunque estudios concretos sí lo ven si se hace bien y por especie (Drumhiller et al., 2014) [evidencia mixta]. Mal ejecutado (órgano equivocado, sin higiene) daña; por eso solo debe hacerlo quien esté formado, y la tendencia actual prefiere la recompresión con descensor.
- No lo sueltes flotando «a ver si baja». Un pez que no se hunde no se va a recuperar solo: o lo recomprimes, o lo pierdes.
- No lo tengas al sol en cubierta ni lo dejes secar: cada segundo al aire cuenta.
8. Marco y postura
Sobre lo legal, seamos precisos: en España y la UE la recompresión con descensor es, a día de hoy, una buena práctica recomendada, no una obligación general que podamos afirmar como norma; conviene comprobar la normativa concreta si pescas especies o zonas reguladas. En cambio, en algunas pesquerías extranjeras (por ejemplo, ciertas gestiones en aguas de EE. UU.) el uso de descensor sí es obligatorio para determinadas especies: lo citamos como ejemplo de hacia dónde va la gestión, no como norma española.
Y nuestra postura, coherente con nuestra línea de bienestar: si vas a devolver un pez, hazlo de forma que de verdad sobreviva. El barotrauma es el caso donde «soltar» sin técnica equivale a matar con buena intención. Llevar un descensor en el barco y saber usarlo es, para nosotros, parte de pescar bien —igual que la captura y suelta responsable o el criterio de qué peces sí y no devolver—.
¿Sabías que…?
Ese bulto rojizo que a veces asoma por la boca del pez subido de fondo no es la vejiga natatoria —la vejiga está dentro, hacia el dorso—, sino el estómago evertido, empujado hacia fuera por la presión del gas. Por eso «meterlo de nuevo» no arregla nada: el problema es el gas expandido de la vejiga, no el estómago. La solución no es manipular por la boca, sino recomprimir devolviendo el pez a profundidad, donde ese gas vuelve a su volumen y el estómago se recoloca solo.
9. Preguntas frecuentes
¿Qué es el barotrauma en los peces?
Son las lesiones que sufre un pez por el cambio brusco de presión al subirlo rápido desde profundidad. Al descender la presión durante el ascenso, los gases de su cuerpo —sobre todo los de la vejiga natatoria— se expanden y pueden hinchar el abdomen, empujar el estómago hacia fuera por la boca, saltar los ojos y dañar órganos internos. Un pez con barotrauma severo a menudo no puede volver a hundirse por sí mismo, por lo que soltarlo sin ayuda suele significar su muerte.
¿Por qué afecta más a unas especies que a otras?
Por cómo gestionan el gas de la vejiga natatoria. Los peces fisóstomos, con un conducto que comunica la vejiga con el esófago, pueden expulsar gas relativamente rápido y amortiguan el cambio; muchos de agua dulce (carpa, trucha, siluro) son de este tipo y sufren menos. Los fisoclistos no tienen ese conducto y regulan el gas muy despacio por vía sanguínea; muchos marinos y de fondo (mero, dentón, pargo) lo son, y por eso, sumado a la profundidad a la que se capturan, sufren un barotrauma mucho más grave.
¿Cómo devuelvo bien un pez con barotrauma?
Recomprimiéndolo: hay que devolverlo a profundidad para que el gas expandido vuelva a comprimirse. La práctica preferida por la evidencia son los dispositivos descensores, que bajan al pez sujeto hasta cerca de su cota de captura, donde suele soltarse y nadar. Acompáñalo de rapidez (mínimo tiempo en superficie y al aire), pelea corta, manos mojadas y manejo mínimo. Si no llevas descensor, improvisa un sistema lastrado para bajarlo; lo esencial es no dejarlo flotando.
¿Debo pinchar la vejiga para que expulse el aire (venteo)?
Es una técnica controvertida y arriesgada si no se domina, por peligro de infección y de dañar órganos, y la evidencia moderna suele preferir la recompresión con descensor. Solo debería practicarla quien tenga formación específica y conozca el punto anatómico correcto. Como norma general para la mayoría de pescadores, es más seguro y eficaz recomprimir el pez que ventearlo, y nunca se debe pinchar «a ciegas».
¿Es obligatorio usar dispositivo descensor?
En España y la UE, a día de hoy, es una buena práctica recomendada más que una obligación general que podamos afirmar como norma; si pescas especies o zonas reguladas, conviene comprobar la normativa concreta. En algunas pesquerías extranjeras, en cambio, el uso de descensor sí es obligatorio para ciertas especies. Al margen de la obligatoriedad, si vas a devolver el pez es la forma de que realmente sobreviva, así que merece la pena llevarlo y saber usarlo.
10. Fuentes
Referencias revisadas por pares (DOI comprobado). El nivel de evidencia de cada afirmación está etiquetado en el texto.
Mecanismo del barotrauma y anatomía
- Rummer, J.L. & Bennett, W.A. (2005). Physiological Effects of Swim Bladder Overexpansion and Catastrophic Decompression on Red Snapper. Transactions of the American Fisheries Society. doi:10.1577/t04-235.1 — sobreexpansión de la vejiga y descompresión catastrófica.
- Brown, R.S., Colotelo, A.H., Pflugrath, B.D. et al. (2014). Understanding Barotrauma in Fish…. Fisheries. doi:10.1080/03632415.2014.883570 — mecanismos del barotrauma y diferencia fisóstomo/fisoclisto.
- Rogers, B.L., Lowe, C.G. & Fernández-Juricic, E. (2011). Recovery of visual performance… following exophthalmia resulting from barotrauma. Fisheries Research. doi:10.1016/j.fishres.2011.08.001 — exoftalmia (ojos saltones).
- Ley de Boyle (física verificable): el mayor cambio relativo de volumen ocurre cerca de superficie (2 atm → 1 atm dobla el gas).
Profundidad y temperatura
- Jarvis, E.T. & Lowe, C.G. (2008). The effects of barotrauma on the catch-and-release survival of… rockfish. Can. J. Fish. Aquat. Sci. doi:10.1139/f08-071 — la profundidad aumenta severidad y mortalidad.
- Gale, M.K., Hinch, S.G. & Donaldson, M.R. (2011). The role of temperature in the capture and release of fish. Fish and Fisheries. doi:10.1111/j.1467-2979.2011.00441.x — la temperatura alta agrava la mortalidad post-suelta.
Tratamiento: recompresión vs venteo
- Hochhalter, S.J. & Reed, D.J. (2011). The Effectiveness of Deepwater Release at Improving the Survival of Discarded Yelloweye Rockfish. N. Am. J. Fish. Manage. doi:10.1080/02755947.2011.629718 — la recompresión con descensor mejora la supervivencia.
- Drumhiller, K.L. et al. (2014). Venting or Rapid Recompression Increase Survival and Improve Recovery of Red Snapper with Barotrauma. Marine and Coastal Fisheries. doi:10.1080/19425120.2014.920746 — recompresión (y venteo bien hecho) mejoran supervivencia.
- Wilde, G.R. (2009). Does Venting Promote Survival of Released Fish?. Fisheries. doi:10.1577/1548-8446-34.1.20 — meta-análisis: el venteo no muestra beneficio general (evidencia mixta).
Soltar de verdad, no solo devolver
El barotrauma es el recordatorio de que soltar bien es una técnica, no un gesto. Si pescas de fondo en el mar, cuenta con que subirás peces descomprimidos y prepárate: ten el descensor a mano, sube sin peleas eternas, manéjalo mojado y en segundos, y recomprímelo devolviéndolo a su profundidad. No empujes el estómago, no pinches a ciegas y no lo dejes flotando. Con ese protocolo, muchos peces que antes se perdían vuelven al fondo y sobreviven. Devolver un pez es fácil; que viva depende de ti.